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Joan
Brossa comenzó escribiendo imágenes
hipnagógicas (a partir de visiones
surgidas del inconsciente) durante el período
inmediatamente posterior a la guerra civil española.
La relación y los consejos de J.V. Foix
lo llevaron a encajar estas imágenes en
la estructura del soneto. Esta forma, iniciada
en el año 1941, será una de las
estrofas tradicionales más practicadas
por Brossa, junto con la oda sáfica (que
comenzó a escribir en 1950) y la sextina
(forma más tardía que Brossa ensayará
a partir de 1976). La producción de formas
tradicionales de Joan Brossa es extensísima.
Entre los libros más emblemáticos
destacan Fogall de sonets (1943-48), Romancets del Dragolí (1948), El pedestal són les sabates (1955), Els ulls de l'òliba (1974), Sextines
76 (1976) o Furgó de cua (1989-91).
Por otro lado, en el año 1950 la producción
literaria de Brossa dio un giro importante. Gracias
a las conversaciones con Joâo Cabral de
Melo, poeta brasileño que entonces estaba
en Barcelona, su poesía se volvió
más comprometida y más próxima
a la realidad de la calle. Entre los libros más
significativos de esta manera de hacer figuran Em va fer Joan Brossa (1950), Poemes
civils (1960), la serie Els entra-i-surts
del poeta. Roda de llibres (1969-75) o Passat
festes (1993-95).
Finalmente, habría que indicar que Brossa
también practicó la prosa, tanto
en textos creativos de ficción como U
no és ningú (1950), como en
textos de circunstancias (presentaciones de exposiciones,
prólogos de libros, textos para espectáculos,
etc.) o de opinión. Especialmente representativos
de esta última vertiente son las recopilaciones Vivàrium (1972) y Anafil (1987).
Hasta el momento no se ha publicado ningún
volumen de la obra completa de Joan Brossa, pero
varios volúmenes de selección de
libros realizados por el mismo poeta han contribuido
a la divulgación de las diversas maneras
de hacer poesía del poeta catalán: Poesia Rasa (1970), Poemes de seny
i cabell (1977), Rua de llibres (1980), Ball de sang (1982) y Viatge per
la sextina (1987). |