La Fundació Joan Brossa se constituyó el 20 de octubre de 1999 con el propósito de promover y conservar la obra del poeta y difundir su mensaje a un amplio número de lectores y espectadores. Entre otros objetivos de la Fundación, figuran la organización y clasificación de su obra, el fomento de acciones destinadas a un mayor conocimiento y divulgación de la cultura catalana y la concesión de premios, becas y ayudas a la investigación y a la formación. La idea arranca del testamento de Joan Brossa, donde dejaba todas sus pertenencias a la fundación que se creara con su nombre y delegaba en Pepa Llopis, su compañera, la capacidad de ponerla en marcha.
